lunes, 17 de agosto de 2009

Carta de encomienda a la percepcion



Frente a la devastación de los horizontes,
el tirite de mi corazón es mortífero y elocuente.
Regurgitan mis entrañas
vomitando toda esa impunidad de absolvimientos y negligencias
Soy un ente nocivo para todo aquel que se atreva a desafiarme.

¿Y si ya alguien desbasta los cielos y si ya alguien castra las libertades de reproducción de los uranios?
¿Y si ya alguien fuese un dicotomano del tiempo?
me gustaría saber que ya te has dado cuenta de ello...

Este mal afluye y se muestra
y al mostrarse es mas impune aun.
Paisajes yertos que algún día solo vivirán así en fotografías.

En busca de agua comienza su vuelo el caburé
y una cerca electrificada de mal agüero lo manda a dormir,
a dormir entre los flashes de los turistas que ríen frente a su letargo.
Purga penas entre ellos y nunca asciende al paraíso, los cercos no le permiten cumplir sus encomiendas en el afuera.

"Inventar monstruos que sean distracciones para que los niños no miren por la noche entre las rendijas de las puertas"

!Y a quien importa ya si el mundo es un plato, si cada vez nos pertenece menos!

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